1. Utiliza datos concretos
Los consumidores confían más en cifras y hechos verificables que en eslóganes.
Por ejemplo:
- porcentaje de material reciclado,
- reducción de plástico,
- posibilidad de reutilización,
- certificaciones ambientales,
- reducción de peso del envase,
- menor huella de carbono.
Siempre que sea posible, acompaña estas afirmaciones con certificaciones reconocidas o información accesible mediante códigos QR.
2. Explica cómo reciclar el envase
Muchos consumidores quieren reciclar correctamente, pero no siempre saben cómo hacerlo.
Incluir instrucciones claras en el packaging ayuda a mejorar la experiencia del cliente y refuerza la percepción de compromiso ambiental.
Pequeños mensajes como:
- “Separa tapa y envase antes de reciclar”
- “Reutilizable”
- “Depositar en el contenedor amarillo”
pueden marcar la diferencia.
3. Habla también del proceso, no solo del material
La sostenibilidad no depende únicamente del material del envase. También influye:
- la producción,
- el transporte,
- la reducción de residuos,
- el diseño optimizado,
- la reutilización.
Cada mejora suma y puede convertirse en parte del storytelling de marca.
4. Evita exagerar
Intentar parecer “perfectamente sostenible” suele generar más sospechas que confianza.
Las marcas que comunican avances reales, incluso reconociendo que todavía tienen objetivos pendientes, generan una percepción mucho más auténtica.
Por ejemplo:
“Actualmente, el 70% de nuestros envases son reciclables y seguimos trabajando para mejorar el resto".
Este tipo de mensajes transmite honestidad y credibilidad.